La Música es la mejor manera de conectar con nosotros mismos.

Si somos capaces de sentirnos a nosotros mismos al interpretarla, seremos capaces de transmitir esos sentimientos a quienes nos escuchan, pero esto no es lo más importante para mi a la hora de hablar de Música en toda su expresión, ya que desde mi perspectiva y, puesto a que me crié estudiándola desde muy pequeño, aprendí de ella cosas que no se pueden expresar con palabras y que me hacen disfrutarla desde la experimentación de un modo diferente, muy distinto a la manera en que la mayoría de personas llegan a sentirla, mediante el sonido de los instrumentos.

La Música son emociones, son estados de ánimo, son ilusiones en el campo de la superación personal y profesional, conforma muchos pensamientos que fluyen por nuestra mente mientras estamos interpretándola y no siempre es metódica, sobre todo cuando necesitamos buscar en nuestro interior nuevas vibraciones.

Aquí, uno de los días en los que más disfruté en 2018, tras mi regreso de Ecuador, donde adquirí una flauta de pan con la cuál empecé a practicar, para así utilizarla posteriormente en algunas de mis canciones, día en el que estuve ensayando una de mis obras favoritas en flauta de pan, «El Pastor Solitario» (su título en alemán, «Der Einsame Hirte» y en inglés, «The Lonely Shepherd»), sobre una base de piano y cuerdas que interpreté y grabé para luego escucharme.

Aprovechando mi viaje a Ecuador en 2017, quise dedicar a mi querida gente de este bonito país una kizomba urbana que compuse para la ocasión, en la que interpreté varios instrumentos nativos de viento, como son la ocarina y la flauta de pan, además de algunas percusiones latinas que también adquirí ese mismo año.

No me considero un músico virtuoso, pero sí me considero muy expresivo, desde mi niñez. Entonces, pasaba horas delante del piano, leyendo libros de música, escuchando todo tipo de estilos y escribiendo partituras. Sobre todo, creando al aire lo que me venía a la mente en determinados momentos y trasladándolo al papel, valiéndome siempre de los devenires de la vida, para llevar en todo momento mi experiencia sensitiva al pentagrama y toda sensación auditiva que, a través de las notas musicales, me hiciera revivir experiencias únicas de encuentros conmigo mismo: esos que te hacen desconectar del Mundo y conocer tu lado más personal.
Así, comencé mis primeras composiciones.

Como podréis imaginar, la mayoría de aquellas obras que compuse inicialmente eran ensayos y había de todo, desde baladas instrumentales, hasta piezas «New Age» y otras más clásicas. Algunas de estas obras las he rescatado después para utilizarlas en producciones nuevas o simplemente, convertirlas en canción.

A continuación, os comparto una obra que compuse hace muchísimos años, titulada «Meditación (Adagio espressivo C-Moll)», la cuál solo consta de melodía y armonía, aquí interpretada tal cuál, un buen día que me sentí inspirado para grabarla al piano, que fue posteriormente utilizada para este vídeo del parque de la Ciudad donde resido actualmente en España.

Obra Musical: Meditación Adagio espressivo C-Moll
Autor: Benjamín Marcos
(Todos los derechos reservados – SGAE)

Artículo dedicado a la Memoria de mi gran Amiga, Artista y Maestra, María Rolando.
«Seguiré cantando con mis manos para ti». B. Marcos

(26/01/2019)